30 de Marzo de 2026
Reseña I Love Dick de Chirs Kraus
Chris Kraus se comunica con una voz muy particular, al combinar ficción con crítica cultural y ensayo. La cadencia de esta novela evoca un carácter capaz de dejar al lector maravillado. Esta empieza con fuerza, desplegando una historia que desde su inicio atrapa de forma inesperadamente visceral. Kraus nos presenta a una cineasta/escritora obsesiva, que colinda la locura, que a menudo es incorrecta y que vive ensimismada. Bajo estos códigos, nuestra protagonista se enamora de Dick, un académico que en realidad solamente ha visto un par de veces. A raíz de esta confluencia aparentemente infundada, Kraus impregna con una impulsividad bestial el desarrollo de esta historia.
Junto a su marido Silvière, un exitoso...., empiezan a formular decenas y decenas de cartas a Dick, desde las que plantean un dudoso proyecto artístico que tiene com oobjetivo .........La propuesta es al mismo tiempo tan innegablemente captivadora como cautivadora. La honestidad de la autora genera una estrecha impicación con su cometido, incluso hace que en cierta forma dejes de lado los cuestionamientos morales hacia su apabellante ímpetu.
Sin embargo, la verdadera sorpresa llega con el desarrollo de la novela. En lugar de refugiarse en la irrefutable catchiness de la premisa, la autora va configurando exponencialmente la novela (aunque para mí lo es, hay muches que han replanteado este hecho), introduciendo e intercalando cortes ensayísticos sobre artistas que admira (véase Sophie Calle, Hannah Wilke o Kitaj), la política guatemalteca o incluso sobre la propia novela.
Junto a su marido Silvière, un exitoso...., empiezan a formular decenas y decenas de cartas a Dick, desde las que plantean un dudoso proyecto artístico que tiene com oobjetivo .........La propuesta es al mismo tiempo tan innegablemente captivadora como cautivadora. La honestidad de la autora genera una estrecha impicación con su cometido, incluso hace que en cierta forma dejes de lado los cuestionamientos morales hacia su apabellante ímpetu.
Sin embargo, la verdadera sorpresa llega con el desarrollo de la novela. En lugar de refugiarse en la irrefutable catchiness de la premisa, la autora va configurando exponencialmente la novela (aunque para mí lo es, hay muches que han replanteado este hecho), introduciendo e intercalando cortes ensayísticos sobre artistas que admira (véase Sophie Calle, Hannah Wilke o Kitaj), la política guatemalteca o incluso sobre la propia novela.